
Continuando con la búsqueda de métodos alternativos para obtener electricidad, encontré algunos artículos que hablaban de cierto tipo de bacterias capaces de convertir la energía química, almacenada en compuestos orgánicos, en electricidad. Una de ellas, Geobacter sulfurreducens, fue descubierta por científicos de la Universidad de Massachusetts mientras estaban midiendo corrientes eléctricas en el fondo del mar. La presencia de estas bacterias en todos los experimentos en los que se detectaron corrientes eléctricas parecía indicar que las mismas eran la fuente productora de la electricidad. Pero, ¿cómo se transmitía la corriente eléctrica en el fondo del mar?, ¿de qué naturaleza eran los “cables” que mantenían unidas a estas bacterias? La sorpresa fue mayúscula cuando los científicos decidieron estudiarlas bajo el microscopio.