
Los productos tecnológicos, al igual que todos los seres vivos, están sujetos a una multitud de cambios a lo largo de su existencia. Las tensiones y dificultades que acompañan a esos cambios producen ciertos patrones de comportamiento característicos, llamados fases.
Como regla general, un producto pasa por
diferentes fases (introducción, crecimiento, madurez, declive y muerte) en un
esfuerzo por mantenerse en el mercado, fenómeno parecido al del ciclo de vida
biológico.